En la práctica profesional es frecuente encontrarse con situaciones sobrevenidas —enfermedad, accidente o deterioro cognitivo— que impiden a una persona gestionar por sí misma sus asuntos personales y patrimoniales. Ante estos escenarios, el poder preventivo se configura como una herramienta jurídica especialmente eficaz para anticipar y ordenar la toma de decisiones, evitando procedimientos judiciales complejos y costosos.
¿Qué es el poder preventivo?
Se trata de un poder notarial mediante el cual una persona designa a otra para que actúe en su nombre, con la particularidad de que seguirá siendo válido o entrará en vigor si el poderdante pierde su capacidad.
En el Derecho español, esta figura encuentra su principal apoyo en los artículos 255 y 1732 del Código Civil, en relación con la normativa introducida tras la Ley 8/2021, de reforma para el apoyo a las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica, que refuerza la autonomía de la voluntad y prioriza las medidas voluntarias frente a las judiciales.
Puede configurarse de dos formas:
- Eficacia inmediata: se trata de un poder general que es eficaz desde su firma con la particularidad de que no se extingue si sobreviene la incapacidad del poderdante.
- Eficacia diferida: sólo entra en vigor cuando se acredita la pérdida de capacidad del poderdante. En este sentido, es necesario dejar regulado cómo se deberá acreditar la falta de incapacidad, buscando alternativas a la habitual declaración judicial.
Principales ventajas:
- Autonomía de la voluntad: permite decidir quién gestionará los asuntos propios y en qué condiciones.
- Evita procedimientos judiciales: reduce costes, plazos y carga emocional al evitar medidas de apoyo judiciales.
- Continuidad en la gestión: garantiza que no haya bloqueos en cuestiones bancarias, patrimoniales o administrativas.
- Flexibilidad y personalización: se adapta a las necesidades del cliente, permitiendo establecer límites, controles y condiciones.
- Prevención de conflictos: reduce el riesgo de disputas familiares al dejar todo claramente definido.
Aspectos clave
El poder preventivo puede modificarse o revocarse en cualquier momento y debe inscribirse en el Registro Civil para garantizar su eficacia.
Conclusión
El poder preventivo es una herramienta esencial de planificación personal y patrimonial que recomendamos a nuestros clientes, sobre todo, cuando se encuentran en un proceso de planificación sucesoria. Permite anticiparse a situaciones de vulnerabilidad, proteger los intereses del cliente y evitar soluciones judiciales más rígidas, ofreciendo seguridad y tranquilidad tanto a la persona como a su entorno.